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jueves, 24 de enero de 2013

Curso de Orientación Familiar: "Amor matrimonial"

Os presentamos la actividad estrella para padres que estamos realizando durante el curso 2012-13 en Guadalba. Se trata de un curso de Orientación Familiar.

Este curso en concreto se llama "Amor matrimonial". Después del curso sobre educación del año pasado, muchos padres y madres de familia no sólo descubrimos nuestro inigualable “protagonismo” en la educación de los hijos, sino que también se hizo patentes la necesidad de vivir una buena relación matrimonial para poder ser eficaces en esa tarea educativa.

Con el curso de este año, encontramos un medio que ayuda a mejorar en la educación de los hijos, y a fortalecer la unidad en su tarea educativa, contribuyendo con ello a mejorar la relación matrimonial. Sólo si el matrimonio “funciona” bien, se consigue que el hogar familiar sea el entorno apropiado que necesitan los hijos para crecer como personas.

El programa está organizado en colaboración con IDEFA, una asociación civil sin ánimo de lucro que se propone mejorar la institución familiar mediante la formación integral de sus miembros, esencialmente a través de cursos de Orientación Familiar.


Las fechas y los temas son los siguientes:


Día 26 de enero de 2013:
Tema: Personas sexuadas.


Caso: “Ella: pequeñas bobadas. Él: esto será pasajero”.

Nota técnica: “¿Qué es el matrimonio?


Día 16 de febrero de 2013.


Tema: Comunicación matrimonial.

Caso: “Ella: ¡Él tendría que…! Él: creo que exagera”.

Nota técnica: “Comunicación matrimonial”


Día 16 de marzo de 2013.


Tema: Familia y trabajo.

Caso: “Él: Tengo que tomar una decisión. Ella: es decisión suya“.

Nota técnica: “El equilibrio personal en la vida profesional y familiar”.

  Día 20 de abril de 2013.


Tema: Vida de familia

Caso: “Ella: yo lo tengo muy claro. Él: ¡no nos podemos quejar!”.

Nota técnica: ”Vida de familia”.

Día 11 de mayo de 2013.


Tema: Los defectos del otro

Caso: “Óscar y Yolanda”.

Nota técnica: ”La aceptación del cónyuge y la cuestión de los defectos”.

Las sesiones se realizan en la Casa de la Cultura de Collado Villalba a las 17.30, y para apuntarse hay que enviar correo electrónico a guadalba@gmail.com con los siguientes datos: nombre y apellidos del matrimonio, dirección postal, y teléfonos. Para más información, contactad con Angélica Aguirre en el 699211711.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Cómo vivir mejor nuestro matrimonio (III)

Frases hechas sobre la Navidad, hay muchísimas y se repiten todos los años, las usamos en multitud de postales aunque por este medio cada vez menos debido a la tecnología. Es el mundo de las frases hechas, prefabricadas.


Si un no creyente nos preguntara que estamos celebrando, ¿qué le contestaríamos? Porque lo del nacimiento de Belén lo saben todos- es un hecho histórico. Pero nosotros los creyentes, los que vivimos la fe, sabemos que este nacimiento no se queda solo en el nacimiento de un niño, sino que este niño es el Dios eterno que se ha hecho hombre. Y ese niño Dios es la Navidad que no puedo tocar, que yo puedo palpar, que puedo sentir, que puedo vivir, que puedo saborear. No me puedo quedar solamente con la palabra “Navidad” tengo que hacer algo, Hoy es el día justo para hacer nacer o para renacer un amor que se gastó.

Es el día óptimo para que un AMOR CONYUGAL que está gastado y digo gastado, no separado; gastado por la rutina que penetró en nuestras vidas. Pero está en mí que esto suceda. Depende de mi, no de otro. Depende de mí, solo de mi. Todo aquel que tenga ganas de que algo nazca en su vida, éste, está tocando la Navidad, éste, está viviendo la Navidad, está sintiendo la Navidad, está calando en lo profundo de la Navidad.

Navidad es la fiesta dedicada al perdón generoso y comprensivo que aprendemos de un Dios compasivo, no hay lugar para el rencor, es el momento propicio para retractarse por una ofensa, para acercarse a quien se ha agredido, también para perdonar y olvidar a quien nos agravió, para sorprender con un gesto cariñoso para repartir nuestro amor a todos aquellos que nos rodean.

Del perdón nace la paz, mensaje que anunciaron los ángeles en Belén. La paz es el estado pleno que se vive cuando hay perdón, donación, gratitud y cooperación.

El nacimiento del Niño Dios es la representación majestuosa del amor. Amor simbolizado en José y María, en su pleno abandono para recibir a Jesús en cuerpo y alma. Por ello decimos que la Sagrada Familia es el emblema del amor y de ahí que la Navidad sea la celebración familiar más estupenda del año, puesto que el Niño Dios nace en cada núcleo familiar como núcleo de esperanza y fortaleza.

Sería interesante que nos plantearamos: ¿CÓMO VOY A VIVIR ESTA NAVIDAD?

Isabel Berrocal

martes, 13 de noviembre de 2012

Mejorar nuestro matrimonio (II)

Reproducimos un nuevo artículo de la serie "Mejorar nuestro matrimonio":

Es frecuente que los padres no tengamos necesidad de formarnos mejor hasta que alguno de los hijos plantea dificultades que los superan. Acudimos entonces al centro educativo para hablar con el preceptor (si lo hubiere) o se inscriben en un curso de orientación familiar. El “problema”, por decirlo con dramatismo, es el hijo.


Aquí los cónyuges debemos comprender que toda nuestra actividad paterna resultará inútil hasta que, en el seno de la familia, no dirijamos nuestra mirada e influjo renovador hacia nosotros mismos: somos los padres quienes debemos cambiar en primer término para provocar un perfeccionamiento en nuestros hijos.


Cualquier progreso en la vida familiar es fruto de una modificación en la vida del matrimonio, que tenemos que implicarnos más, y más decididamente, en el seno del propio hogar. Sin ese radical compromiso, todo resulta inútil.


La familia es insustituible para la maduración y existencia de la persona en cada uno de sus niveles de desarrollo; desde la indigencia absoluta del recién concebido, pasando por la inseguridad y las dudas del niño o el adolescente, hasta la aparente firmeza autónoma del adulto, la plenitud del hombre y la mujer, y la fecunda pero frágil riqueza del anciano.


Desde este punto de vista sería necesario indicar que la familia es necesaria, no sólo para que sus hijos se perfeccionen; sino también, ¡y antes!, para que los padres “nos realicemos” como personas (que es el objetivo terminal de cualquier existencia humana, sin cuyo logro no alcanza sentido).


Centremos ahora nuestra atención en la necesidad de que el padre y la madre tienen de la familia en función del crecimiento y la mejora de sus hijos. Con otras palabras: para cumplir sus deberes paternos, los componentes de un matrimonio no han de dirigir en primer lugar su atención hacia los hijos, sino hacia el otro cónyuge.

Y la razón es muy simple: la primera-y casi única- cosa que un hijo necesita para ser educado es que sus padres se quieran entre si. Fuera de ese ambiente es muy difícil, si no imposible, que un muchacho se desarrolle pertinentemente. Y el centro escolar o los amigos, a duras penas colmarán el déficit causado por el vacío de amor de los padres.

Hay unas frases que me gustan mucho de Ugo Borghello y me gustaría compartirla con todas vosotras, espero que os guste: “”Cuando se trae a un hijo al mundo, se contrae la obligación de hacerlo feliz, para lograrlo(…) existe sobre todo el deber de hacer feliz al cónyuge, incluso con todos sus defectos. Para ser felices, los hijos necesitan ver felices a sus padres. El hijo no es feliz cuando se lo inunda de caricias o de regalos, sino sólo cuando puede participar en el amor dichoso de los padres. Si la madre está peleada con el padre, aun cuando luego cubra de arrumacos a su hijo, éste experimentará una herida profunda, lo que quiere es participar en la familia, en el amor de los padres entre sí.

¿Qué os parece? ¡no tiene desperdicio!. Hasta el próximo mes.

Isabel Berrocal

lunes, 8 de octubre de 2012

Cómo mejorar nuestro matrimonio (I)


Este año en Guadalba hemos organizado un curso de Orientación Familiar sobre "El amor matrimonial". El curso empezará en diciembre, y a lo largo del curso Isabel Berrocal, madre y colaboradora del Club, nos va a ir dando unos consejos que publicaremos en el blog mensualmente.

Queridas amigas, este mes de octubre me gustaría que hiciéramos una reflexión sobre cómo mejorar nuestra relación conyugal y para ello no nos centremos demasiado en nosotras mismas:  cuando la comodidades nos arrastran a no ser delicadas, cuando nos olvidamos de esos pequeños detalles que hacen hogar, cuando guardamos parte de nuestro corazón para que no se nos moleste, cuando no somos capaces de contar nuestros deseos, ni nuestros intereses, ni nuestras ilusiones para no tener que compartirlas, cuando anteponemos nuestros hijos a nuestros cónyuge, cuando delante de otros hacemos actos despectivos hacia él , o le faltamos al respeto, cuando una nunca está disponible, que nunca lo está porque aprovecha cualquier ocasión para evadirse... Cuando hacemos todas estas cosas estamos minando algo que es sagrado. ¡Y además nos estamos equivocando!, porque pretendiendo sentirnos mejor en nuestra vida personal, al tratarse de actos de desamor, actos mediocres del comportamiento, lo único que conseguimos es sentirnos infelices, y, a la larga, o a la corta, hacemos infelices a los que nos rodean.

Sin embargo, cuando sonríes aunque te cueste, cuando sabes que con una mirada vale, cuando a pesar de haber tenido un día horrible le dices algo agradable, cuando el primer beso es para él -y que espere el que tenga que esperar-, cuando dejas el teléfono porque él ha llegado, cuando asumes tus tareas domésticas sin quejas porque él tiene otras tantas, cuando dejas claro delante de los hijos o de los padres, que lo primero es él, cuando viéndole agotado le dices que no tienes hoy ganas de nada para que descanse, cuando cansada de no parar le dices que estás para él, que estabas esperando ese momento, cuando sabes apreciar los detalles, el gusto y las normas impuestas por el, cuando aceptamos sus “pequeños” defectos, cuando llega cansado pero, sabiendo que le gusta, la invitas a bailar por el pasillo, cuando el día de su cumpleaños le preparas su plato favorito, cuando eres capaz de preparar con tiempo su aniversario, cuando no te apartas a sus caricias, cuando cogidos de la mano sabes agradecerle esos segundos que os transportan al cielo… en esos momentos… ¡amamos!.

Amigas, ¿no os parece que no es tan difícil, agradar a la persona que tenemos al lado y que va a estar con nosotras el restos de nuestras vida?