Los niños deben aprender a dominar sus impulsos, sus deseos y voluntades. De este modo, aprenderán no sólo a controlarse si no también a esforzarse para conseguir lo que desean. Aprenderán que sólo con el esfuerzo se consigue y alcanza lo que uno se propone. Para lograr eso, es necesario hacer con que los niños conozcan sus fortalezas a través de una motivación positiva. Eso les promoverá una buena autoestima, madurez y responsabilidad, poco a poco.
Por otra parte, exigir también cuesta. La capacidad de exigencia amable de los padres va a marcar el desarrollo de la capacidad de trabajo y esfuerzo, y de las virtudes de los niños. Se trata de un tema apasionante, os esperamos a todos el viernes a las 20.30.

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